La infancia es la época más feliz de la vida, en la que nos sentimos plenamente protegidos por nuestros padres, de los que dependemos casi absolutamente, sobre todo de la presencia de nuestra madre. Al padre lo descubriremos más adelante, ya en la adolescencia. En la niñez es un competidor del amor materno. En esta época de nuestra vida, tenemos todo por descubrir, todo nos resulta nuevo y en nuestra ignorancia e inocencia del mundo que nos rodea, somos felices. Luego todo se acelera, todo se transforma. El cuerpo crece y la mente sigue como puede y la infancia será siempre un recuerdo presente en nuestro inconsciente y plasmado en las imágenes de las fotos que conservamos con cariño pues lo que somos hoy, proviene de lo que fuimos. Somos lo que somos, porque nos ocurrió lo que nos ocurrió.
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